Después de nuestra terapia catalana, que vaya tela de terapia... Barcelona ya no huele a sexo. Huele a Inglaterra. Huele a 'te parties'. Huele a RENFE. A perro alfombra y prostitución de lujo. Huele a alcohol. Y sobre todo, huele a terapia de choque. Aunque terapia es lo que debería incluir más de uno en su vida, por aquello de la satisfacción personal por exhibir las vergüenzas en público. Un ejercicio que produce simultaneamente risa y arcadas. Me declaro aMoréxico. ¡Puaj!
Después vino Lisboa. Oh Lisboa. 0,60 € un vino fresquito. No digo más. Bueno sí. ¡Viva el fado! Que lugar tan acogedor lleno de bares en los que las copas se mezclan en el cubo de la fregona, que oye, le da un gustillo a inhodoro bastante importante, pero emborracha que da gusto, que al final, es lo que nos importa, ¿no? Lo que más me sorprende es que desde la última vez que fui la gente no ha afeado en absoluto, aunque tu pensarás que eso es por dos razones evidentes: a) la gente es guapa porque no hay trabajo y b) tengo un problema con la ingesta incontrolada de alcohol. Secundo ambas dos, aunque me declaro fan de la primera. Siempre he sido fiel seguidor de tus teorías ciruclares en constante giro-movimiento. Y hasta aquí puedo leer, que hay cuestiones inconfesables que nunca jamás se podrán contar a nadie. A no ser que haya cinco gintonics de por medio.
Y después de un par de semanitas por el país de los papitos lusos y de haber cosechado un éxito irrepetible en el tour portgués, llega Bilbao otra vez... Carnaval mexicano, sin tequila he de decir, pero lleno de gente a la que seguramente le echaban tequila en el biberón. Y así han acabado... Y lo peor de todo, ayer.. San Valentín... eso sí que es ¡puajjjj! Mientras todo mi entorno de gente amiga tenía plan sentimental, o bien, de emborracharse sin más, así porque sí, yo estuve en casa viendo a Carlos Alcántara bañandose desnudo en un río. Que oye, para alguien que no tiene ningún Valentín en su vida... pues tampoco es mal plan.
Vuelvo a la vida normal, a la rutina, y a la esquizofrenia aleatoria. Y tú, ¿qué tal te va? ¿Cuál es tu tesis? ¿Y tu antítesis?

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