domingo, 23 de diciembre de 2012

Volviendo a la normalidad, ¡por fín!


Bilbao, aquella villa "post-moderna" que nos acoge en sus calle flamantes de vómitos y residuos variados a las cuatro de la tarde en pleno Santo Tomás, ¡cuanto la he echado de menos!

Tras resumirse estos ters últimos días en: aeropuertos, cenas catalanas al estilo asiático, vinos de cosecha envasados "al cartón", amigas esperadas y desesperadas a la vez, y paseos por Gran Vía con la escusa de encontrar la camisa más "anti-morbo" de la historia, acompañado de eso que nunca falla: "una amiga alcohólica", y una copa de vino blanco, ¿qué más puedo pedir?
Ya era hora de que volviésemos a la "normalidad", esa "normalidad" de desvariar en conversaciones pretéritas en hogares de amigas de amigas, desvariar en cierres de dictotecas con las "amigas sexuales" de amigas, y desvariar al beber de las copas de todas las amigas, ¡¡cuanto he echado de menos esto..!!
En fin, la agenda me sobrepasa con tanta cena, comida y "poteos" navideños, hacía tiempo que no escribía, y creo que estos días me va a sobrepasar más, y tengo incertidumbre en contarte o no determinadas cosas, es todo tan público..., más público que los sucesos matutinos que te ocurren, con eso digo todo.

Por cierto ¿se ha acabado el mundo? Porque tengo la extraña sensación que estoy en el cielo, ¿cuándo bajamos al infierno? ¿quizás este Viernes en Barcelona? ¡Quiero!


lunes, 10 de diciembre de 2012

De introspección y truquitos low cost

Faltan diez días para que por fin empiecen las vacaciones, no sabes cuánto las necesito este año que me ha dado por hacer introspección prenavideña durante el mes previo. "Has madurado", pensarás. Y yo te digo: "sí, he madurado, y en cuanto vengas nos vamos a pillar un pedo de los grandes, como personas maduras". De esos en los que te pasas toda la noche en la barra del bar comentando las jugadas al camarero y pides el alcohol sin hielo ni refresco.

Durante este trabajo introspectivo de reconocimiento social y personal he hecho mil quinientas gilipolleces que no tienen sentido, pero, ¡qué sería de mi vida si la mitad de cosas que hiciera tuvieran sentido! Pues nada, absolutamente. Sabes mejor que nadie que vivo en una espiral de paralisis cerebrales en las que oigo la voz de Paulina Rubio en mi cabeza obligandome a hacer las cosas más absurdas. Pero a ver quien le lleva la contraria a Pau Latina, gurú de cientos nuestras noches al ritmo de "dame otro tequila, que esta te la pago yo" (aunque los nuestros los paguen siempre otros).

¿Sabes lo peor de todo? Que llevo un mes sin hacer nada de provecho. Y aunque no te lo creas, no me he hecho ningún tratamiento de botox, ni me he inyectado colageno en ninguna de las partes de mi cuerpo, ni me he ido a hacer un lifting 2x1 con Paloma San Basilio. El secreto es el Betadine, que por una parte te deja un color amarillento mezcla entre indio de la india, que no indio con pluma, y amarillo Simpson, pero que oye, tiene su atractivo. Y por otra parte, te deja el cutis que da gusto verlo, me entran hasta ganas de empezar a tener contacto físico con la humanidad otra vez, y ya es decir, que como toda nuestra gente amiga sabe, es algo que nos produce alergia. 

Ya sabes lo que tienes que hacer, comentarle a tu entorno más cercano-lejano los últimos trucos de belleza; que también existen en versión low cost para las más tacañas: Se rebaja todo con agua, como el whisky. Así que ya sabéis, amigas tacañas, unos vahos de betadine para tener la cara bien tersa y limpia en las próximas fiestas navideñas a ver si os echais novio de una puta vez.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Chicos de culebrones, clientas despechadas e incomunicaciones.

No se por dónde empezar, si por los sms enfermizos, los privados tentadores de facebook, por el acoso en discotecas de niños como Justin Bieber (y sí a mis 25, aún con estas cosas...) o las citas a las que no me presento...

Empiezo que es lo importante, un sábado bajas la basura, recibes un sms, llegas a casa sin saber que hacer, por lo que ante la indecisión te pones una "copita" de vino blanco, las "copitas" de convierten en "copazas", en videos de presentación de una amiga para un "casting impuro", de desvaríos indecentes, y apareces metido en un coche (un coche de este siglo) dos horas después en dirección a una fiesta de un tal actor de culebrones portugueses, hasta el momento todo muy normal, hasta que de pronto te encuentras bailando entre la "choni poligonera" (que se dedica por el día a ordeñar vacas y que de noche se transforma en una especie de Kate Moss mal alimentada), y un Justin Bieber que te intenta hablar un español a lo Cervantes...

Entre eso y la gran desilusión de ver en vivo y en directo a un chico de culebrones de lo más normal (gran ventaja en el siglo XXI: el querido Photoshop), te decides que el siguiente paso para acabar bien la noche es ir en dirección de un McDrive, que tras la desilusión de saber que cierran al amanecer (al estilo Bar Collote), no me quedó otra opción de llegar a casa, cocinar, y abusar de los hidratos cual clienta totalmente despechada y enfadada de Natur House.

En fín, tras una noche de lo más bilbaína, llegó la mañana donde las citas se convirtieron lógicamente en un "No Presentado", y dónde los teatros volvieron a conformarse sin mi presencia. Unai, te llamaría en estas indecisiones un tanto abrumadoras, pero es que estoy totalmente incomunicado (creo que con la imagen sobran las palabras...), cuento los días para volver y encontrarme cabinas en perfecto estado, te lo aseguro.