Empiezo que es lo importante, un sábado bajas la basura, recibes un sms, llegas a casa sin saber que hacer, por lo que ante la indecisión te pones una "copita" de vino blanco, las "copitas" de convierten en "copazas", en videos de presentación de una amiga para un "casting impuro", de desvaríos indecentes, y apareces metido en un coche (un coche de este siglo) dos horas después en dirección a una fiesta de un tal actor de culebrones portugueses, hasta el momento todo muy normal, hasta que de pronto te encuentras bailando entre la "choni poligonera" (que se dedica por el día a ordeñar vacas y que de noche se transforma en una especie de Kate Moss mal alimentada), y un Justin Bieber que te intenta hablar un español a lo Cervantes...
Entre eso y la gran desilusión de ver en vivo y en directo a un chico de culebrones de lo más normal (gran ventaja en el siglo XXI: el querido Photoshop), te decides que el siguiente paso para acabar bien la noche es ir en dirección de un McDrive, que tras la desilusión de saber que cierran al amanecer (al estilo Bar Collote), no me quedó otra opción de llegar a casa, cocinar, y abusar de los hidratos cual clienta totalmente despechada y enfadada de Natur House.
En fín, tras una noche de lo más bilbaína, llegó la mañana donde las citas se convirtieron lógicamente en un "No Presentado", y dónde los teatros volvieron a conformarse sin mi presencia. Unai, te llamaría en estas indecisiones un tanto abrumadoras, pero es que estoy totalmente incomunicado (creo que con la imagen sobran las palabras...), cuento los días para volver y encontrarme cabinas en perfecto estado, te lo aseguro.
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