Bilbao, aquella villa "post-moderna" que nos acoge en sus calle flamantes de vómitos y residuos variados a las cuatro de la tarde en pleno Santo Tomás, ¡cuanto la he echado de menos!
Tras resumirse estos ters últimos días en: aeropuertos, cenas catalanas al estilo asiático, vinos de cosecha envasados "al cartón", amigas esperadas y desesperadas a la vez, y paseos por Gran Vía con la escusa de encontrar la camisa más "anti-morbo" de la historia, acompañado de eso que nunca falla: "una amiga alcohólica", y una copa de vino blanco, ¿qué más puedo pedir?
Ya era hora de que volviésemos a la "normalidad", esa "normalidad" de desvariar en conversaciones pretéritas en hogares de amigas de amigas, desvariar en cierres de dictotecas con las "amigas sexuales" de amigas, y desvariar al beber de las copas de todas las amigas, ¡¡cuanto he echado de menos esto..!!
En fin, la agenda me sobrepasa con tanta cena, comida y "poteos" navideños, hacía tiempo que no escribía, y creo que estos días me va a sobrepasar más, y tengo incertidumbre en contarte o no determinadas cosas, es todo tan público..., más público que los sucesos matutinos que te ocurren, con eso digo todo.
Por cierto ¿se ha acabado el mundo? Porque tengo la extraña sensación que estoy en el cielo, ¿cuándo bajamos al infierno? ¿quizás este Viernes en Barcelona? ¡Quiero!
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